Poco podían imaginar Sara Bugallo Lois y Saúl Bernárdez Alonso cuando llegaron a Calella procedentes del municipio de Forcarei, en Pontevedra, con sus hijos, Emilia y Carlos, que este 2025 conmemorarían el cincuentenario de un restaurante de prestigio en el país que ha dado la calidad del producto fresco que ofrece y por el valor gas de los fogones de El Hogar Gallego, el chef Toni Gordillo, y que le ha convertido en restaurante de referencia reconocido con un Sol Repsol y recomendado por la Guía Michelin. Tampoco podían saber estos gallegos, él albañil y que ya sabía lo que era la inmigración en América y ella ama de casa, que la vida de su hija Emilia se cruzaría con la de Antonio Gordillo Lavado, llegado a Calella con 16 años desde Los Santos de Maimona, en Badajoz.
Los Bernárdez-Bugallo conservaron la casa en su pueblo de procedencia, pero se vendieron las vacas y todo lo que tenían. Llegaron a Calella cargados de patatas, chorizos y jamones y la providencia hizo que decidieran abrir un bar en Calella: Los Gallegos, que rápidamente se hizo popular por la sabiduría de Sara en la cocina. Antonio Gordillo trabajaba de albañil después de haber hecho de payés y conoció a Emilia, con quien se casó. Él mismo construyó el bloque de pisos y el propio restaurante en los bajos cuando la familia decidió ampliar el bar Los Gallegos. Después dejó la construcción y se puso en la cocina con la suegra y aprendió de forma autodidacta. Fue él quien le dio el vuelco de calidad y crecimiento, lo amplió, compró una antigua fábrica en frente para dedicarla a parking y terraza de verano, e hizo crecer El Hogar Gallego. La abuela Sara, con 102 años, lo mira orgullosa, como también está que la tercera generación mantenga en la carta de postres las “filloes de la abuela Sara”, de su creación.
Toni Gordillo, el chef, ha dado un paso adelante. Se formó profesionalmente en la Escuela de Hostelería Hoffman de Barcelona y ha trabajado junto a Ferran Adrià, Santi Santamaria, Jean Luc Figueras y Olivier Roellinger. A esta experiencia profesional hay que sumarle que creció en la cocina del restaurante familiar. Ha mantenido el producto fresco que les llega del Atlántico y de las lonjas catalanas y ofrece una cocina moderna de raíces tradicionales, sin adornos. Además de El Hogar Gallego, que llega al cincuentenario, gestionan La Hacienda del Hogar Gallego, en Sant Cebrià de Vallalta, donde ofrecen banquetes y actos empresariales.
Hogar Gallego es la cocina del mar, con el producto como base. El producto de las huertas del Maresme se combina con marisco y pescado de Cambados, Blanes, Palamós y Arenys. Como escribe Carles Vilarrubí, presidente de la Academia Catalana de Gastronomía y Nutrición, El Hogar Gallego «es la historia de tres generaciones que con vocación, sacrificio y pasión por la cocina han sabido construir una referencia indiscutible en el panorama gastronómico catalán». Sólo un apunte. Cuando Santi Santamaria quería pescado y marisco, tenía como referencia el restaurante, que mantiene en la carta un plato de homenaje al cocinero de Sant Celoni: los callos de bacalao guisos con butifarra.
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